Ya sabemos que no es bueno pellizcarse los granos, esos pequeños bultos debajo de la piel que están llenos de aceites naturales, células muertas y a veces de bacterias y sangre.
Sabemos que se van a inflamar, que eso prologará la vida del grano en nuestra perfecta y lisa piel y que además podemos quedarnos con una costra, pero ¿por qué lo hacemos?

De acuerdo con Sanam Hafeez, profesor de la Universidad de Columbia, exprimir un grano hace que nuestro cerebro produzca dopamina, un neuroquímico que se libera cuando experimentas una sensación de logro.
La actividad cerebral, según Hafeez empieza con la ansiedad, cuando se descubre el grano, cuando lo exprimes se siente un alivio y una sensación de calma y placer cuando se ha ido.
Así funciona el área de recompensa de nuestro cerebro cuando vemos salir ése líquido por el poro que estaba tapado, pero no es recomendable.
Lo mejor es lavarse la cara con jabón neutro y utilizar cremas especializadas para tratar los granos.





