Con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra, Tom’s of Maine organizó un taller para aprender lo básico para armar un huerto en casa, una acción que puede parecer simple o pequeña, pero que contribuye a disminuir el impacto en el medio ambiente.
María Gameros, de Plato Sostenible, fue la encargada de impartir el taller en el que nos enseñó cómo sembrar hierbabuena y menta, ambas conocidas como plantas aromáticas, las cuales dijo, son ideales para quienes somos primerizos en esta actividad.
El proceso es muy sencillo, pues sólo se requiere de una bolsa para cultivo, tierra, agua, las semillas de la planta que queremos sembrar, y en esta ocasión utilizamos humus de lombriz, para aportar nutrientes a nuestra tierra.
Pero, ¿por qué un huerto?
María Gameros nos explicó que el tener un huerto en casa aumenta nuestra sensibilidad hacia la sostenibilidad, nos motiva a saber de dónde vienen los alimentos que consumimos y nos ayuda a valorar al agricultor y su trabajo.
Destacó también que con nuestro huerto retribuimos un poco de todo lo que nos brinda la naturaleza, por lo que compartió con nosotros algunos consejos que te ayudarán si estás planeando tener o ya tienes uno en casa:
-La semilla debe estar a tres veces su tamaño de profundidad en la tierra, para que pueda echar raíz.
-El arboleo es una técnica que consiste en esparcir las semillas y es utilizada cuando estas son muy pequeñas, por lo que no es necesario hundirlas en la tierra.
-Dependiendo del tipo de planta es el tiempo que debe estar expuesta al sol por día, algo que es necesario considerar si vivimos en un departamento, pues debemos entonces buscar un lugar en el que le de la luz directa, o por el contrario sembrar alguna que no requiera de tanto tiempo al sol.
-Cuando quieras podar tus plantas para consumir, se recomienda dejar de regarlas tres días antes y no podarlas por completo
-Cuando tus plantas alcancen el tamaño de la maceta, es necesario transplantarlas a otra de mayor tamaño y profundidad.
-Y en cuanto al regado, en primavera y verano se recomienda hacerlo diario, mientras que en otoño e inverno, de dos a tres días a la semana, pero dependerá también de qué tan húmeda o seca se encuentre la tierra.




