Tras los viajes interestelares de la mano de los relojes STARFLEET MACHINE y The 5th Element, las expediciones por el sistema solar amenizadas por el Destination Moon y las travesías por la baja atmósfera que evoca The Hot Air Ballon, L’Epée 1839 nos invita a embarcar en un viaje en avión.
El TIME FLIES rinde homenaje a la conquista del cielo y a una de las invenciones más brillantes de la historia: el avión. Un invento que se erigió en protagonista del siglo pasado avivando nuestros deseos de explorar, de llegar más alto, más lejos, y que ha cambiado para siempre las posibilidades de viajar. Un avance que ha alimentado el imaginario de tal modo que existen innumerables relatos de viajes heroicos que se desarrollan a bordo de un avión.
TIME FLIES reúne exactamente todos los elementos necesarios para asemejarse a un reloj de 8 días en forma de avión de los años 1930 y todo el modernismo presente en un avión actual, pero dejando mucho espacio para dar rienda suelta a la imaginación.
Fruto de una colaboración entre la ECAL y L’Epée 1839, TIME FLIES recrea el avión fantástico de aventurero con el que sueña cualquier niño. Sin embargo, observándolo de cerca, se percatará de que su estructura minimalista es más sugerente que definitiva.
Las horas y los minutos se indican por medio de cifras blancas impresas en grandes discos de acero inoxidable con acabado satinado circular y tratamiento PVD negro. No por falta de una excelente legibilidad, en el momento de comprobar la hora sin duda hay que esforzarse en concentrarse para que la mirada no quede atrapada por el espléndido movimiento esqueleto concebido específicamente para esta pieza y cuyo escape, el componente que regula la velocidad de desplazamiento de la hora, se sitúa en la cabina.

La arquitectura del movimiento 8 días, desarrollada expresamente para TIME FLIES en interno por L’Epée 1839, reproduce el concepto básico de un avión real.
En un avión la energía se genera en la parte delantera, donde se encuentra el motor de combustión; en el TIME FLIES, la corona íntegramente calada situada justo detrás de la hélice, emulando los radiadores de refrigeración de los aviones, es la encargada de producir la energía. Del mismo modo que los sistemas de mando y control de un avión se sitúan en la cabina detrás de la fuente de energía, en el TIME FLIES, la cabina alberga un regulador de precisión horizontal, justo por encima de las alas. Este regulador, compuesto por un volante oscilante que atrapa la mirada, está protegido de las radiaciones cósmicas (y de los dedos de los curiosos) por medio de diminutas paredes que forman la caja de la cabina.
A pesar de su esqueleto aéreo, el TIME FLIES pesa tres kilos y su tren de aterrizaje compuesto por 3 ruedas garantiza una estabilidad óptima.
Para causar una mayor impresión, L’Epée 1839 ha desarrollado un soporte que permite exponer el TIME FLIES en posición de despegue. Este soporte se engancha por medio de un innovador pestillo colocado bajo el movimiento. Al tratarse de un sistema totalmente invisible, el TIME FLIES queda sumamente elegante tanto colocado directamente sobre un escritorio como decorando una estantería montado en su soporte.





