El pasado 27 de junio, el Ministerio de Unificación de Corea del Sur publicó un reporte sobre la situación de Derechos Humanos en Corea del Norte debido a la ejecución de una joven presuntamente por haber escuchado kpop.
En el informe se incluyen los testimonios de 649 desertores del régimen norcoreano y uno de ellos destacó porque narra la ejecución de un joven en Pionyang, la capital de Corea del Norte. Según la declaración, fue asesinado por haber escuchado kpop, ver y compartir películas surcoreanas.
El joven tendría 22 años y según los informes, no sería el único víctima del régimen totalitario de Kim Jong-Un. En 2021 se dio a conocer a medios internacionales la ejecución de al menos 7 personas por consumir y distribuir kpop.
Cabe destacar que en Corea del Norte es un delito consumir contenido extranjero desde el 2020. Una prohibición que está principalmente dirigida a Corea del Sur.
Esto debido a que lo consideran material “que difunde ideologías y culturas reaccionarias”. Afirman que la música de kpop, así como otros productos culturales de Surcorea, incitan a la población a rebelarse.
Y no están equivocados, porque cuando los jóvenes ven kdramas o escuchan kpop, sí suelen cuestionarse por qué viven como lo hacen.
Activistas de Corea del Sur envían material hacia Corea del Norte
Y aunque las restricciones son fuertes, algunos activistas surcoreanos, han optado por enviar dispositivos con contenido digital hacia Corea del Norte.
Lo hacen a través de botellas de plástico en ríos o mediante globos que llegan a la frontera previo a reventarse. Hechos que Corea del Norte ha repudiado a través del envío de globos pero con basura, desechos y hasta aguas residuales.
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