La industria cinematográfica nacional ha dado un paso trascendental hacia la modernización con la aprobación de un nuevo marco legal que obtuvo 87 votos a favor en el Pleno. Esta reforma presidencial permite expedir la Ley Federal de Cine y el Audiovisual. Una normativa diseñada para adaptar la producción y el consumo de contenidos a la era digital.
Por consiguiente, el Poder Legislativo ha decidido actualizar las reglas del juego. E incluir formalmente a las plataformas de video bajo demanda y a las obras audiovisuales contemporáneas.
Fortalecimiento institucional y nuevas reglas para el Cine mexicano
La normativa aprobada consolida al Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) como el órgano rector encargado de fomentar el desarrollo del sector a través de mecanismos transparentes. Ciertamente, la ley establece que se mantendrá una cuota mínima del 10 por ciento de tiempo de pantalla para las películas nacionales. Asegurando así que el Cine producido en el país tenga visibilidad real.
Puesto que la competencia es elevada, la reforma ahora exige horarios equitativos. Además de un periodo mínimo de exhibición de 14 días para los estrenos realizados en territorio nacional. De igual manera, se ordena la proyección de avances promocionales en condiciones de equidad para evitar el favoritismo comercial hacia producciones extranjeras. Efectivamente, estas medidas pretenden equilibrar la balanza entre los grandes estudios internacionales y los creadores locales independientes.
Regulación de plataformas y preservación del patrimonio en el Cine
Un punto crítico de la reforma es la inclusión de obligaciones para las empresas de contenido por suscripción o bajo demanda que operan en el país. Debido a que el consumo digital es predominante, las plataformas deberán mantener una sección destacada y permanente dedicada exclusivamente a las obras audiovisuales mexicanas.
Por esta razón, el marco legal también incorpora estándares de accesibilidad, como subtítulos y audiodescripción, para garantizar que el Cine sea inclusivo para personas con discapacidades visuales o auditivas. Asimismo, se ha incluido un capítulo específico destinado a la restauración, digitalización y resguardo de la memoria fílmica en la Cineteca Nacional.




