La historia ocurre en California, pero sus paisajes están al otro lado del Pacífico. Al este del Edén, la serie de Netflix protagonizada por Florence Pugh, utilizó locaciones de Nueva Zelanda para recrear el mundo de la novela de John Steinbeck.
El equipo encabezado por la guionista y productora Zoe Kazan encontró allí edificios históricos y espacios naturales que le permitieron representar el valle de Salinas de principios del siglo XX.
Según explicó Kazan a Netflix, el paisaje californiano ha cambiado considerablemente desde la época en la que transcurre la historia. Nueva Zelanda ofrecía terrenos menos intervenidos y una amplia variedad de construcciones victorianas conservadas.
La serie reúne a Pugh, Christopher Abbott y Mike Faist en una nueva adaptación del libro, que también llegó al cine en 1955 bajo la dirección de Elia Kazan, abuelo de Zoe.
Los lugares que se convirtieron en California
Ōamaru, en la región de Otago, fue una de las locaciones del rodaje. Su distrito histórico aportó edificios de época para recrear las calles por las que se mueven los personajes.
El diseñador de producción Grant Major destacó los paisajes de la Isla Sur, mientras que el director Garth Davis señaló que los pueblos con arquitectura antigua ayudaron a construir la ambientación.
Las escenas situadas en Salinas se filmaron en Ōamaru. La producción también utilizó la estación ferroviaria de Dunedin, reconocida por su fachada de piedra y sus interiores con mosaicos.
Además de aprovechar locaciones reales, el equipo construyó las casas de la familia Trask. Los detalles incluían marcas de cuadros retirados y rastros que sugerían años de uso, para que los espacios parecieran habitados.
Para Pugh, el rodaje también fue su primera visita a Nueva Zelanda. La actriz destacó la cultura del país y el respeto por la tierra, mientras Faist recordó la ceremonia de bienvenida maorí que recibió el equipo antes de trabajar.




